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Construcción

Mira el riesgo de la obra antes de firmarla. Tu histórico lo dibuja.

El sector con el dolor doble: los desvíos se comen el margen por delante y el cobro a 96 días (el plazo más largo de España, según Cepyme) lo financia por detrás.

La obra que se tuerce

riesgo de desvío por proyecto y partida, antes de firmar y durante.

El cobro que no llega

qué certificación/factura va a retrasarse, qué cliente merece límite, y el recobro que se persigue solo.

Presupuestar a pulso

presupuestos montados desde tus obras reales, no desde el optimismo de un martes.

La subcontrata que falla

su historial de plazos y calidad, en una nota, antes de adjudicarle la siguiente.

Con lo que ya tienes: los Excel del jefe de obra (presupuesto-certificaciones-coste final), las facturas emitidas y cobradas, los partes. Sin ERP nuevo, sin cambiar la forma de trabajar de nadie.

El diagnóstico de constructora, en concreto:

  1. Tu tasa de desvío real de las últimas obras y el margen perdido, sumado en euros.
  2. Tus días reales de cobro por cliente y lo que te cuesta financiarlos.
  3. Si tu histórico permite predecir ambos (la prueba de rebobinado, con tus obras).
  4. El plan: semáforo al presupuestar, alerta de partida en ejecución, recobro automático.

Casos típicos en construcción

En una obra el margen es fino y se escapa por las costuras: la partida que se desvía, la certificación que se persigue en octubre, el albarán que nunca llegó a factura, la subcontrata que falla el plazo, la máquina que para a media obra. Estos son los problemas del catálogo que más golpean a una constructora, abierto cada uno en ficha. Toca cualquiera para abrirlo.

Firmas la obra con un presupuesto y a mitad ya sabes que se desvía en coste y en plazo.
El problema

El contrato a precio cerrado que empieza bien y se tuerce: el coste se incrementa, el plazo se alarga, y el margen que parecía sólido al firmar se evapora por el camino. Lo adviertes cuando ya estás dentro y no hay marcha atrás — la grúa contratada, la cuadrilla en obra, el cliente esperando.

Por qué ocurre

Qué obras se desvían no es un misterio: está registrado en tu histórico de obras terminadas —qué tipo de cliente, qué alcance, qué plazo, qué condiciones acabaron desviándose y cuáles no—. Pero ese patrón nadie lo cruza al presupuestar la siguiente, de modo que cada obra se firma con el optimismo de la anterior y se repite el mismo desvío. El obstáculo es el volumen de variables, no tu oficio.

Cómo se resuelve

A partir de tu histórico de obras se calcula la probabilidad de que una nueva se desvíe y qué factores lo disparan —el tipo de cliente, el plazo apretado, la partida que siempre se va—, para ajustar el presupuesto o las condiciones antes de comprometerte. Durante la ejecución, la misma lectura marca la partida que empieza a salirse mientras aún cabe corregir, no al cuadrar el cierre de obra.

El algoritmo

Riesgo de desvío de coste y plazo, antes de firmar y durante (GBM + explicación con SHAP sobre tu histórico de proyectos).

Qué requiere

Tu histórico de obras con su presupuesto inicial, el coste y plazo reales, el tipo de cliente y las condiciones · marcando cuáles se desviaron y cuánto, para que el modelo aprenda la diferencia.

Lo que está en juego

El retorno reside en conocer dónde está el riesgo antes de firmar: ajustar el precio o reforzar las condiciones de una obra con probabilidad de desviarse protege el margen que de otra forma se evapora a mitad de ejecución. No es un experimento de despacho — Bechtel, una de las mayores ingenierías de construcción del mundo, parte de un dato propio: el 98% de las megaobras se pasa de coste o de plazo, y por eso aplica aprendizaje automático sobre su experiencia de unas 25.000 obras para buscar la mejor secuencia de construcción —el orden óptimo de ejecutar el trabajo— donde antes esa variabilidad añadía riesgo y coste. El número concreto para tu negocio lo da el diagnóstico sobre tu propio histórico de obras.

Caso real

Bechtel, con experiencia en unas 25.000 obras, montó un centro de big data que aplica aprendizaje por refuerzo —al estilo de AlphaGo— para encontrar la mejor secuencia de construcción de un proyecto, representado como una rejilla 3D de cubos: simula paso a paso el orden de ejecutar el trabajo para hallar la secuencia óptima, en un sector donde, según su propio data scientist, «el 98% de las megaobras se pasa de tiempo o de coste» y esa variabilidad de secuencia añade riesgo y coste.

iTnews, «Bechtel makes a game of its billion-dollar build projects» (2018), declaraciones de Evann Smith (senior data scientist) · fuente
Presupuestas la obra a pulso y luego el coste real no se parece al del Excel.
El problema

Cada presupuesto es una apuesta: lo montas con la experiencia de la última obra parecida y el optimismo de un martes por la mañana, y a la hora de la verdad las horas, el material y los imprevistos no se ajustan a lo que pusiste. Si te quedas corto, el margen lo pones tú; si te pasas, pierdes la adjudicación frente al que afinó más.

Por qué ocurre

El coste real de una obra depende de decenas de factores —tipo de cliente, alcance, época, terreno, partidas implicadas— y cada uno tira del número en una dirección. Estimarlo bien exige cruzar todos esos factores contra lo que efectivamente costaron tus obras pasadas, una a una; y ese cruce no sale de la memoria de la última obra parecida, que casi siempre era distinta en lo que importaba.

Cómo se resuelve

A partir de tu histórico de obras terminadas se estima el coste y las horas de una nueva según sus características, y no como un número aislado sino como un rango defendible —de cuánto a cuánto—. El presupuesto deja de montarse sobre el recuerdo de la última obra y pasa a apoyarse en lo que de verdad costaron las tuyas, con la horquilla delante para no firmar por debajo del coste.

El algoritmo

Estimación de coste y horas desde obras pasadas, con intervalo (regresión GBM sobre el histórico + predicción por cuantiles).

Qué requiere

Tu histórico de obras con su presupuesto, el coste y las horas reales, y las características de cada una (tipo, alcance, cliente, partidas) · cuanto más completa la ficha de cada obra, más afinado el rango.

Lo que está en juego

El retorno reside en dejar de poner tú el margen que faltó en el presupuesto: una estimación apoyada en tus obras reales evita firmar por debajo del coste y no perder la adjudicación por inflar de más. Es la disciplina de fijar el número con la evidencia de lo que ya pasó, no con el optimismo del martes. El número concreto para tu negocio lo da el diagnóstico sobre tu propio histórico de obras.

La certificación se retrasa y persigues el cobro a mano, tarde y a 96 días.
El problema

La certificación emitida no es caja: es un cobro previsto que entra cuando el cliente, a su ritmo, lo abona — y en construcción ese ritmo es el más lento de España. Mientras tanto financias tú la obra con tu propio dinero, persigues el pago cuando te acuerdas, y el cliente que más debe suele ser el que más se demora.

Por qué ocurre

Cada cliente tiene su propio ritmo de pago, y casi nunca coincide con el del vencimiento: uno paga a 60 días, otro a 120 por costumbre, otro tras la tercera reclamación. Ese ritmo está escrito en cómo te ha pagado antes, certificación a certificación — pero nadie cruza ese histórico para poner fecha realista a lo pendiente, ni para reclamar en el orden correcto. Así, la caja prevista hereda el optimismo del vencimiento y el recobro depende de tu memoria.

Cómo se resuelve

A cada certificación pendiente se le asignan los días-hasta-cobro previstos según cómo paga realmente ese cliente, no según el vencimiento, y la reclamación escalonada se ejecuta sola, dirigida por el riesgo de cada cuenta. Sabes qué cobro entra de verdad este mes y cuál se va a octubre, y reclamas antes, en el orden correcto, sin que la tarea mecánica recaiga en ti.

El algoritmo

Días-hasta-cobro por certificación y recobro escalonado dirigido por riesgo (supervivencia sobre tu histórico de cobros + secuencias automatizadas).

Qué requiere

Tu histórico de certificaciones y facturas con fecha de emisión, vencimiento y la fecha real en que se cobró cada una, por cliente · con eso se aprende el ritmo real y se prioriza a quién reclamar primero.

Lo que está en juego

El retorno reside en planificar con la fecha real y cobrar antes lo que ya es tuyo: una caja prevista que descuenta el retraso habitual no te deja financiando la obra a ciegas, y una reclamación que se emite sola el día que toca acorta el tiempo que tu dinero pasa en la cuenta del cliente. Sobre el plazo de cobro más largo de España —96 días, según Cepyme—, cada día de margen cuenta. El número concreto para tu negocio lo da el diagnóstico sobre tu propio histórico de cobros.

Aceptas la obra de un promotor nuevo sin saber si te pagará la última certificación.
El problema

Firmas con un promotor o una constructora que no conoces y la tranquilidad dura hasta la certificación final, cuando ya has ejecutado la obra y el cobro no entra. El impago en construcción no es mala suerte: es una decisión tomada sin información, porque a primera vista toda adjudicación grande parece una buena noticia.

Por qué ocurre

Determinar si un cliente pagará exige cruzar cómo pagaron los clientes con un perfil parecido —su tamaño, su tipo de promoción, su forma de contratar— contra lo que finalmente hicieron. A simple vista no se distingue al buen pagador del que generará el problema: el moroso firma el contrato igual de bien que cualquiera, y el riesgo solo aparece al observar el patrón sobre todo tu histórico, no la impresión de la primera reunión.

Cómo se resuelve

A partir de tu propio histórico de cobros e impagos se calcula un riesgo de impago para cada cliente nuevo antes de empezar la obra. No para rechazar la adjudicación, sino para decidir con información: a un perfil le pides certificaciones más cortas o aval, a otro le concedes el plazo habitual, a un tercero le fijas un tope de exposición. La decisión sin información pasa a tomarse con el número delante.

El algoritmo

Scoring de riesgo de impago antes de aceptar (regresión logística / GBM calibrado; scorecards WoE).

Qué requiere

Tu histórico de clientes con cómo pagaron —a tiempo, tarde, nunca— y sus datos básicos (tamaño, tipo de obra, forma de contratar) · cuantos más impagos pasados etiquetados, mejor discrimina el riesgo.

Lo que está en juego

El retorno reside en dejar de financiar al cliente que no iba a pagar: ajustar las condiciones al de riesgo alto y conceder el plazo habitual al de riesgo bajo protege la caja sin frenar las obras que sí cobras. Es la misma lógica de medir el riesgo real de cada cliente en lugar de aplicar la misma condición a todos. El número concreto para tu negocio lo da el diagnóstico sobre tu propio histórico.

Adjudicas a la subcontrata de siempre sin tener delante su historial de plazos y calidad.
El problema

La subcontrata que falla el plazo te arrastra a ti: el oficio que no entra a tiempo retrasa al siguiente, y la obra entera se descompensa por un eslabón. Repartes el trabajo por costumbre o por disponibilidad, no por cómo se comportó cada una en tus obras pasadas — y esa información la tienes, dispersa en los partes.

Por qué ocurre

Cómo cumple cada subcontrata —plazo, calidad, repasos que generó— está registrado en tus obras, pero repartido entre partes, certificaciones y la memoria del jefe de obra. Nadie lo consolida en una nota comparable antes de la siguiente adjudicación, de modo que se acaba decidiendo por quién está libre o por inercia, no por quién falla menos. El obstáculo es que el dato existe pero no está reunido.

Cómo se resuelve

A partir del histórico de trabajos de cada subcontrata se construye una nota de riesgo antes de asignarle la siguiente: quién cumple el plazo, quién genera repasos, quién encarece la partida. Tienes delante, en una línea, cómo se ha comportado cada una en tus obras, para adjudicar por comportamiento real en lugar de por disponibilidad o costumbre.

El algoritmo

Riesgo por subcontrata antes de asignar (scoring tipo OTIF + GBM sobre el histórico de trabajos).

Qué requiere

Tu histórico de trabajos por subcontrata con el plazo comprometido y el real, los repasos o incidencias y el coste final de su partida · cuanto más continuo el registro, más fiable la nota.

Lo que está en juego

El retorno reside en dejar de que un eslabón descompense la obra entera: adjudicar a quien cumple el plazo, con su historial delante, evita el retraso en cadena que arrastra a los oficios siguientes. Es ordenar la cartera de subcontratas por comportamiento medido, no por la impresión de la última obra. El número concreto para tu negocio lo da el diagnóstico sobre tu propio histórico.

Reparas la máquina una vez más por no afrontar la inversión, y la siguiente avería para la obra.
El problema

La excavadora, la grúa, el camión que ya ha pasado por el taller cuatro veces este año. Cada reparación parece la definitiva y, por separado, sale más barata que comprar nuevo, así que siempre se repara. Pero las averías se acercan, cada una cuesta más, y cuando una para a media obra el coste ya no es la pieza: es la cuadrilla parada y el plazo que se come el margen.

Por qué ocurre

El punto en que conviene renovar no aparece en ninguna factura aislada: emerge al sumar todo lo que ese equipo ha costado —reparaciones, paradas, consumo extra, horas de obra perdidas— frente a lo que costaría reponerlo. Esa cuenta acumulada, con el coste de cada avería creciendo a medida que la máquina envejece, nadie la lleva al día mientras la obra reclama atención. La decisión se toma por desgaste, no por número.

Cómo se resuelve

A partir del historial de costes de cada equipo se calcula su coste total de propiedad a lo largo del tiempo y se identifica el punto óptimo de reemplazo: el momento en que seguir reparando resulta más caro que invertir en uno nuevo. La decisión deja de depender de la última avería y pasa a fundarse en la curva completa de coste de la máquina.

El algoritmo

Punto óptimo de reemplazo: coste creciente de mantener vs. inversión (optimización de reemplazo, análisis TCO).

Qué requiere

El historial de cada equipo: reparaciones con su coste y fecha, paradas, consumo, y el precio de reponerlo · cuanto más completo el registro de averías, más claro el punto de cambio.

Lo que está en juego

El retorno reside en dejar de sostener una máquina que ya solo genera coste: renovar en el punto correcto evita el goteo de reparaciones que supera la inversión y la parada grave que llega al aguantar de más, justo cuando hay una obra en marcha. Es la disciplina de leer la curva completa de coste del equipo en lugar de decidir por la última factura del taller. El número concreto para tu negocio lo da el diagnóstico sobre tu propio histórico.

Ejecutas la obra y se te olvida certificar parte de lo hecho: trabajo servido y no cobrado.
El problema

Terminas una unidad de obra, ejecutas un extra que pidió la dirección facultativa, repones un material — y luego, con la carga del día a día, no llega a la certificación. Lo ejecutado y no certificado es dinero que ganaste y no reclamaste: el cliente no te lo va a recordar, y tú tienes la obra encima.

Por qué ocurre

Casar lo ejecutado con lo certificado exige cruzar tres documentos que casi nunca cuadran a mano: el pedido o la unidad de obra, el albarán o el parte, y la certificación. Lo servido sin certificar queda justo en el hueco entre esos papeles, y nadie lo persigue porque hacerlo manualmente, partida a partida sobre una obra grande, es inviable. El descuido no es tuyo: es que el proceso deja que se cuele.

Cómo se resuelve

Se casan de forma automática el parte, el albarán y la certificación, y aflora lo que se ejecutó pero no se llegó a certificar —antes de que la obra cierre con ese dinero perdido—. Dejas de ceder trabajo hecho por un hueco en el papeleo: lo ejecutado y no cobrado aparece en una lista, a tiempo de incluirlo en la siguiente certificación.

El algoritmo

Conciliación parte-albarán-certificación: lo ejecutado no cobrado (record linkage, reglas de conciliación).

Qué requiere

Tus registros de partes de obra, albaranes y certificaciones con sus referencias · cuanto más limpio el cruce de referencias por unidad de obra, menos se cuela.

Lo que está en juego

El retorno reside en cobrar lo que ya ejecutaste: rescatar lo servido y no certificado es ingreso ya ganado pendiente de reclamar, no una obra nueva que captar. Es cerrar el hueco entre el parte y la certificación por el que el margen se escapa sin que nadie lo vea. El número concreto para tu negocio lo da el diagnóstico sobre tu propio histórico.

Los accidentes en obra siempre se cuentan como «no se podía saber».
El problema

El accidente en obra se vive como mala suerte: el resbalón, la caída, el golpe que «podía haberle pasado a cualquiera». Pero detrás de cada parte de accidente hay condiciones que se repiten —el tajo desordenado, el equipo de protección que falta, la fase de obra de más riesgo— y esas condiciones dejan rastro en las observaciones y las fotos de obra mucho antes del parte.

Por qué ocurre

Lo que precede a un accidente —el desorden en el tajo, el agua estancada, la protección que no se usa— se acumula en cientos de observaciones y fotos de obra que nadie revisa de forma sistemática al ritmo que entran. Detectar qué condiciones se repiten antes de los incidentes, y en qué obras o fases se concentran, exige leer ese flujo entero y cruzarlo con los partes pasados — un volumen que a ojo solo alcanza al riesgo que ya saltó a la vista.

Cómo se resuelve

A partir de tus partes de accidente, observaciones y fotos de obra se identifican las condiciones que preceden a los incidentes y se levanta la alerta cuando reaparecen en una obra activa —el tajo desordenado, la protección que falta— a tiempo de corregir. Todo agregado por condición y por fase, nunca para señalar a un trabajador: el objetivo es la situación de riesgo, no la persona.

El algoritmo

Riesgo de accidente por condiciones de obra (clasificación sobre incidentes previos; visión sobre fotos de obra para detectar protección y desorden).

Qué requiere

Tu histórico de partes de accidente y observaciones de seguridad con la condición, la fase de obra y la fecha · y, donde las tengas, las fotos de obra · cuantos más incidentes pasados etiquetados, antes se reconoce el patrón.

Lo que está en juego

El retorno reside en convertir el «no se podía saber» en una condición concreta que se corrige antes del accidente. No es teoría: Suffolk Construction entregó diez años de fotos y partes de sus obras a un modelo que, sobre incidentes que no había visto, predijo el 20% de ellos con un 80% de acierto —a un coste estimado de entre 20.000 y 30.000 dólares por accidente—, leyendo en las fotos condiciones de riesgo como la protección que faltaba. El número concreto para tu negocio lo da el diagnóstico sobre tu propio histórico.

Caso real

Suffolk Construction entregó diez años de fotos, datos e incidentes de sus obras a un modelo de Smartvid.io (apodado «Vinnie»). Probado contra incidentes que no había visto antes, predijo el 20% de ellos con un 80% de acierto, identificando en las fotos de obra condiciones de riesgo como la falta de equipos de protección. El coste estimado por accidente se situaba entre 20.000 y 30.000 dólares.

Construction Business Owner / Construction Dive (2018), Suffolk + Smartvid.io · fuente

Lo que ya hacen los grandes del sector

No es teoría de despacho: las grandes constructoras y las megaobras llevan años leyendo su propio histórico para llegar antes que el problema —el accidente que se repite, la partida que se desvía, la secuencia de obra que descarrila—. Cambia la escala, no la pregunta: la misma forma de leer una señal débil que sirve sobre tus obras.

Suffolk Construction · seguridad en obra

El modelo que predice el accidente antes de que ocurra

El accidente en obra se vive como mala suerte, pero deja rastro en las observaciones y las fotos del tajo. Suffolk, una de las mayores constructoras de Estados Unidos, entregó a Smartvid.io diez años de fotos, datos e incidentes de sus obras para entrenar un modelo, apodado «Vinnie». Probado contra incidentes que no había visto antes, el sistema predijo el 20% de ellos con un 80% de acierto, leyendo en las imágenes condiciones de riesgo como la falta de equipos de protección. Con un coste estimado de entre 20.000 y 30.000 dólares por accidente, el modelo aprendió a señalar la condición de riesgo antes del parte.

Lo que significa para tu obraEl accidente, el repaso, el desvío — todos dejan una señal débil en tus partes y tus fotos antes de estallar, demasiado dispersa para el ojo y perfecta para un modelo. En tu obra la señal es el tajo que se desordena o la subcontrata que falla; lo que cambia es la escala, no la forma de leerla.

Construction Business Owner / Construction Dive (2018), Suffolk + Smartvid.io · fuente
Big Dig · Boston · desvío de coste

La obra que se firmó a 2.800 millones y costó 14.600

El soterramiento de la autovía central de Boston —el Central Artery/Tunnel, conocido como Big Dig— se proyectó con un coste estimado de unos 2.800 millones de dólares. Se terminó en 2007 habiendo costado alrededor de 14.600 millones, y con los intereses de la deuda la cifra trepó hasta unos 21.900 millones. Es el ejemplo de manual de lo que un desvío de coste y plazo puede hacer con una obra firmada sobre una estimación optimista que nadie contrastó contra el histórico de obras comparables.

Lo que significa para tu obraUna obra se firma sobre un presupuesto, y el desvío no avisa de golpe: se acumula partida a partida desde el primer mes. Leer tu propio histórico para saber qué obra se va a desviar antes de firmarla es exactamente lo que falta cuando una estimación se descontrola. Cambia la escala; el mecanismo del desvío es el mismo en tu obra.

Wikipedia, «Big Dig» (Boston Central Artery/Tunnel Project) · fuente
Bechtel · secuenciación de obra con datos

El big data que busca la mejor secuencia de la obra

Bechtel, una de las mayores ingenierías de construcción del mundo, parte de un dato propio incómodo: el 98% de las megaobras se pasa de tiempo o de coste, según su propio data scientist. Con la experiencia de unas 25.000 obras, montó un centro de big data que aplica aprendizaje por refuerzo —al estilo de AlphaGo— para encontrar la mejor secuencia de construcción de un proyecto: representado como una rejilla tridimensional de cubos, el modelo simula paso a paso el orden de ejecutar el trabajo hasta dar con la secuencia óptima, allí donde —en palabras de la propia compañía— «no hay una forma determinista de ordenar la secuencia de construcción» y esa variabilidad «añade mucho riesgo, y ese riesgo añade mucho coste».

Lo que significa para tu obraEl orden en que se ejecuta una obra y cómo se desviaron las anteriores —qué tipo de cliente, qué plazo, qué partida— están escritos en tu histórico. Usar los datos de tus obras para decidir mejor, en lugar de constatar el desvío cuando ya ocurrió, es lo que hace una constructora con 25.000 obras — y la misma lectura sirve, a tu escala, sobre las tuyas.

iTnews, «Bechtel makes a game of its billion-dollar build projects» (2018), declaraciones de Evann Smith (senior data scientist) · fuente

Tu negocio ya sabe lo que va a pasar.

También qué obra no deberías firmar a ese precio — y qué certificación vas a perseguir en octubre.